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jueves, 23 de junio de 2011

Aby Warburg: Sandro Boticelli. Casimiro Libros 2010


Queridos lectores, hace unos meses os presentábamos un nuevo proyecto editorial: Casimiro Libros.

Por fin hoy, después de meses de azarosas desgracias, aventuras, calamidades y situaciones complicadas, podemos compartir con vosotros la reseña de la que es (siempre en nuestra humilde opinión) la joya de la corona de las obras publicadas hasta el momento por Casimiro: Sandro Boticelli de Aby Warburg.

El libro presenta dos partes bien diferenciadas. En primer lugar un estudio previo realizado por Jorge López Anaya (historiador del arte argentino fallecido en mayo de 2011), reproducido de un artículo publicado en el diario La Nación el 10/11/2007, y en segundo lugar el texto del propio Warburg.

El Nacimiento de Venus y La Primavera de Sandro Boticelli, título original del escrito, es la tesis doctoral del joven Warburg. Uno de los primeros textos en los que se aparecerá su preocupación por las continuidades y supervivencias de la Antigüedad Clásica, centrando su análisis en el papel de los paños ondulantes en la obra de Boticelli.

Resulta interesante señalar que en esta obra se perfila también el método de trabajo de Warburg, esa acumulación de datos, de información, de constantes comparaciones y conexiones entre épocas, entre disciplinas.

Sin duda alguna, las conexiones que haya Aby Warburg entre las obras de Boticelli, los poemas clásicos y los círculos de pensadores renacentistas, es uno de los mejores ejemplos de cómo intentar reconstruir el Zeitgeist de una época.

Sin duda alguna una pieza muy recomendable y de agradable lectura.

Punto a favor también es que esta edición permite acceder al texto en formato bolsillo, ya que hasta la fecha solo se encontraba disponible en el volumen El renacimiento del paganismo, publicado por Alianza en 2005 y que resultaba bastante incómodo para leerlo en cualquier sitio. También queremos destacar la calidad de las fotografías y láminas incluidas en el libro, ya que, la obra de Warburg no puede disociarse de las imágenes, y siempre es de agradecer que estas aparezcan en buena calidad para poder analizar hasta el más mínimo detalle (“Dios está en las cosas pequeñas”).

Punto en contra, lamentamos decirlo, cierta ausencia de trabajo de edición. Ausencia de notas, comentarios, etc. Algo que sí presentaba la edición anteriormente citada, que tenía cierto afán completista.

Un libro que aparece en buen momento ya que desde que apareciera publicado, por fin, el Atlas Mnemosyne y se celebrara la exposición Atlas en el Reina Sofía, Aby Warburg, su proyecto y su biblioteca han sido objeto de varias y diversas publicaciones. Hecho que desde Mnemos, acérrimos seguidores del historiador alemán, agradecemos en el alma.

J.E.P.M.

WARBURG Aby, Sandro Boticelli, Madrid, Casimiro Libros, 2010.



martes, 9 de noviembre de 2010

Exposición: Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?

Cada vez queda menos para que se inaugure la exposición "Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?" en el Museo Reina Sofía. A continuación os dejamos toda la información que sobre la misma hay colgada en la página web de


Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?

Fechas: 24 de noviembre - 28 de marzo de 2011
Lugar: Edificio Sabatini, Planta 1

Atlas propone hacer visible el nuevo marco de pensamiento introducido por Aby Warburg en el conocimiento histórico y de las imágenes. Se trata de mostrar cómo después de Warburg y su “Bilderatlas”, las imágenes ya no se ven de la misma forma. Lo que cambia, no son tanto las obras en sí, como la manera de concebir sus relaciones: cómo se posicionan unas frente a otras y todas juntas frente al devenir histórico. Sin embargo, esta exposición no se construye como un monográfico sobre Aby Warburg, sino como un recorrido por la historia de las imágenes desde 1914 hasta nuestros días, en el que el pensamiento warburgiano será el “genius loci”.


El jueves 25 de 19:00 a 20:00 en el punto de encuentro del Edificio Sabatini hay una charla que responde al título de "A proposito de Atlas¿Como llevar el mundo a cuestas?"

El viernes 26 hay un encuentro con Georges Didi-Huberman a las 19:30 en el Auditorio del Edificio Sabatini. El mismo durará hasta las 21:00

Y finalmente... para el 15 de Diciembre y dentro de los eventos paralelos a la exposición se hará una presentación/conferencia sobre el Atlas Mnemosyne, de la que os dejamos también toda la información tal cual viene en la web del Reina Sofía:

Tipo de actividad: Presentación de libro y conferencia
Fechas: 15 de diciembre de 2010
Lugar: Edificio Nouvel, Auditorio 200
Hora: 19:30 h
Entrada: Gratuita, hasta completar aforo

La publicación por primera vez en castellano del Atlas Mnemosyne (Akal, 2010), obra determinante en la historiografía artística y origen de importantes corrientes metodológicas, desde la iconología de Panofsky a los modernos Estudios Visuales, sirve de marco a este debate en torno a su autor, Aby Warburg (1866-1929).

Esta actividad se engloba dentro de los programas públicos de la exposición Atlas(Museo Reina Sofía, noviembre de 2010 – marzo de 2011) que buscan producir debate en torno a las tesis del propio proyecto.

Participantes

Fernando Checa Cremades. Profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid y supervisor de la edición española.

Felipe Pereda. Profesor de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid y editor de Aby Warburg. El renacimiento del paganismo: aportaciones a la historia cultural del Renacimiento europeo (Alianza, 2005).

viernes, 23 de julio de 2010

En memoria de Aby Warburg (2): "Pervivencias de la Antigüedad Clásica y sus Representaciones en la Sociedad Occidental Contemporánea: la ninfa"


Mi primer contacto con Aby Warburg y su obra fue, como no podía ser de otra forma, durante los años de licenciatura, más en concreto cuando cursaba mi tercer año de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. A pesar de seguir el itinerario de Historia Contemporánea, aquel curso me matriculé, por recomendación de un compañero modernista, en la asignatura de Cultura y Mentalidad en la Edad Moderna, impartida por el profesor Fernando Bouza y en el desarrollo de ésa asignatura se produjo el doble descubrimiento. Por un lado contacté, debido al magistral estilo del docente, con la Historia Cultural en todas sus vertientes y por otro con la figura y obra de Aby Warburg. Nadie queda indiferente ante el sabio alemán y mi reacción inmediata fue la de la fascinación. Fascinación hacia su persona, solo aumentada tras devorar la biografía intelectual firmada por Gombrich, y por lo fragmentario, casi caótico de su obra.
A Warburg se le considera normalmente un historiador del arte, un hecho que compartimenta y sesga en cierta medida sus logros. Como estudioso de la cultura los resultados de las investigaciones de Warburg y su legado resultan interdisciplinares, rebasan las barreras de la compartimentación departamental y se hacen aplicables en multitud de disciplinas. No en vano Warburg procuró evitar siempre lo que él llamaba “vigilancias fronterizas” y trabajó para construir una Ciencia de la Cultura (Kulturwisenschaft) de carácter integrador e inclusivo (Burke 2006, 24).
Su idea de las pervivencias de la Antigüedad Clásica sustentaría lo que Peter Burke denominó “esquema cultural” (25). Es imposible construir significados sin esquemas, sin fórmulas culturales de representación pues éstas fijan los significados dentro de los repertorios culturales.
De éste modo Warburg estudió las pervivencias de la Antigüedad (Nachleben der Antike) en las obras, las representaciones iconográficas, del Renacimiento, localizando en ellas una serie de continuidades, de esquemas, que permanecían casi inalterables pese al paso del tiempo.
Una de las figuras que aparecía representada, objeto de dichas pervivencias, y que secuestraría la imaginación e intelecto del genio alemán durante largas temporadas, sería la Nympha. Estas graciosas y esbeltas figuras femeninas fueron descubiertas por Warburg mientras desarrollaba su tesis doctoral. En las obras del renacimiento florentino con las que Aby trabajó durante años, dichas figuras femeninas aparecían desprovistas de su esfera mitológica, de la cual presumiblemente derivaban, y “aparecían directamente dentro de los grupos de patricios florentinos” (Forster 2005, 23), es decir, aparecen como una reformulación de prototipos antiguos insertas en un nuevo contexto histórico.
Partiendo de dicha figura, representante de una Antigüedad superviviente, y en homenaje humilde y sentido a la figura de Aby Warburg, con motivo de la publicación en castellano del Atlas Mnemosyne, se presenta este breve texto que analiza de manera somera y liviana la supervivencia de la ninfa en el imaginario colectivo de las sociedades occidentales hasta nuestros días.

Como primer punto querríamos plantear la una hipótesis teórica consistente en la equiparación de estas pervivencias estudiadas por Warburg con la teoría de los tipos y los estereotipos planteada por la Escuela de Birmingham (Hall, 2009 ). En su aplicación concreta al tema de la ninfa, podría afirmarse que la figura localizada por Warburg en diferentes momentos históricos y obras pictóricas, no sería otra cosa que la representación gráfica de un estereotipo de feminidad.
La imagen, al igual que cualquier otro lenguaje, fija significados y puede leerse como un texto. La ninfa posee una significado otorgado por su papel en los diferentes relatos mitológicos y por lo tanto su representación gráfica encierra en sí misma y manifiesta dicho significado. El significado circunscrito a la figura de la ninfa vendría dado por la cultura y la ideología hegemónicas, que mediante los relatos mitológicos rodearían a estos bellos y atractivos personajes de un halo de fatalidad ineludible e inseparable de su belleza.
Por lo tanto, en personajes como Circe y Calipso – personajes pertenecientes a La Odisea – encontramos los rasgos característicos de este estereotipo femenino, de este esquema cultural, que pervivirá en el tiempo, reformulándose y mutando de acuerdo con el Zeitgeist del momento histórico. Así la ninfa warburgiana puede identificarse como origen de un estereotipo que evolucionaría en épocas posteriores hacia la dama de las leyendas medievales, la femme fatale decimonónica, la vamp, la Lolita y la mujer fatal del film noir.
Este continuo nos plantea una cuestión interesante: ¿de haber vivido Warburg más tiempo, o de reformularse parte del Atlas Mnemosyne, incluirían los paneles 46 y 47 – aquellos con la ninfa como hilo conductor – representaciones de estas ninfas producto de la modernidad?
Conceptualmente existe una correlación probada y esgrimida como argumento en multitud de estudios que situaría a la ninfa de la Grecia Clásica como un precedente de la femme fatale – Allen (1983) o Wood (2008). Todas estas mujeres – representaciones femeninas – encarnarían la seducción y la perdición, ‘raptando’ las mentes y las voluntades de sus hombres en una modalidad de rapto conocida como nympholeptoi (Calasso, 2008) mediante la cuál el hombre caería subyugado a los encantos de éstas féminas siendo arrastrado a un final falta que en la gran mayoría de ocasiones sería compartido entre el héroe del relato y la ninfa – recordemos en el caso concreto de Warburg su encierro en el sanatorio mental del Dr. Binswanger.
Pero las coincidencias no se limitan simplemente al nivel conceptual, el sistema de representación gráfica de éste estereotipo de feminidad – a todo estereotipo le corresponde, normalmente, un régimen de representación iconográfica – ha permanecido constante con el paso del tiempo, asumiendo ciertas modificaciones y adaptándose al paso del tiempo, sumergiéndose en el espíritu de cada época. Los paños, las vestimentas y los cabellos al viento, la belleza y la primacía primero del blanco y más tarde del negro en su caracterización, su esbelta y delicada figura y lo delicado de sus rasgos, configurarían la representación de la ninfa en sus múltiples reformulaciones a lo largo de la historia.
Para concretar este homenaje nos gustaría presentar, a modo de panel del Atlas Mnemosyne, las representaciones de la ninfa que, de haber vivido Warburg lo suficiente, nos place pensar que habrían sido incluidas en una suerte de panel 46/47 bis.
Aquí dejamos pues nuestro humilde y sentido homenaje a un gran historiador.





Obras citadas:

Allen, Virginia M. (1983). The Femme Fatale Erotic Icon. Troy: Whitson.
Calasso, Roberto (2008). La Locura que viene de las Ninfas. Madrid: Sexto piso.
Hall, Stuart (2009): The spectacle of the other. En Hall Stuart (ed.) Representation: cultural representations and signifying practices. Londres: SAGE
Wood, Guy H. (2008): El maestro de esgrima: de mujeres fatales y cine negro. Arizona Journal of Hispanic Cultural Studies, Volume 12: 125-45.



Grupo Mnemos

martes, 20 de abril de 2010

En memoria de Aby Warburg (1): "La Palabra de la Imagen"

Nos complace desde Mnemos presentarles el primero de los textos homenaje al ilustre investigador de la cultura Aby Warbur, con motivo de la publicación en castellano de su Atlas Mnemosyne.
El texto es un recorrido al análisis iconográfico, metodología en la que Warburg destacó y creó escuela.

“La palabra de la imagen”

Aby Warburg es normalmente recordado como un Historiador del Arte, si bien su trabajo estuvo siempre más enfocado al estudio de los sistemas culturales a través de sus expresiones artísticas que a la historia del arte como tal. Es este interés por lo que rodea el arte, más que en el Arte como tal, si es que este Arte con mayúsculas existe, lo que da al trabajo de Warburg un toque especial. Fue en este sentido uno de los eruditos que reintrodujo el análisis iconográfico en el arte que se había perdido ya en el siglo XVIII en pro de un acercamiento más academicista al Arte, a pesar de existir algunas excepciones como la bien conocida del estudioso del arte y la cultura renacentista Burckhardt.

Si bien queda claro que Warburg innovó en su acercamiento al estudio del arte siguiendo el método iconográfico, deberíamos pensar en qué se entiende por iconografía y por qué este método creó escuela, conocida como la Escuela de Hamburgo ciudad donde Warburg trabajó. Cómo ya se ha señalado la Iconografía es un acercamiento a la imagen que cambia el propósito del análisis de la misma, puesto que da a las condiciones formales y estéticas de la imagen un valor secundario y se centra más en los aspectos internos de la misma, buscando aquello que queda oculto, es decir, se pretende leer una imagen con todas sus consecuencias, indagando en la obra que se analiza el trabajo intelectual realizado por el artista para su composición; desde este punto de vista se revalorizan dos nuevos aspectos de la imagen, la predisposición del artista hacia ella y al mismo tiempo la influencia que el pensamiento y las creencias de la época pudieron tener en el momento de su producción, según este método pues no solo el trabajo final que se presenta al público sería importante sino que también los bocetos y estudios preliminares a la obra serían elementos fundamentales a tener en cuenta; como el propio Warburg dijo en una de sus célebres citas:

“Dios también está en las cosas pequeñas.”

Un claro ejemplo de este método sería el estudio de pintura flamenca, tanto de los primitivos flamencos como de las escuelas posteriores, basta con mirar un lienzo firmado por Van Eyck o por Brueghel el Viejo para darse cuenta de en que las obras de estos maestros estaban plagada de objetos de la vida cotidiana o incluso de dichos y refranes populares que dotaban a la obra de un nivel simbólico.

La aplicación de este nuevo método se cimenta en diversas bases, una de ellas, y de la que posiblemente Warburg sea un excelente representante, es la multidisciplinariedad necesaria para el mismo puesto que la lectura de imágenes va más allá del mero gusto estético por lo representado en el cuadro o la fotografía. Así pues todos los componentes de la Escuela de Hamburgo -iniciada por Warburg y continuada por algunos de sus discípulos como Fritzl Saxl o Erwin Panofsky- estaban al mismo tiempo interesados en las representaciones simbólicas dentro de las obras de arte que estudiaban y en los sistemas culturales que rodeaban a los artistas. No eran únicamente historiadores del arte, sus intereses abarcaban también la Historia, Filosofía, Literatura y demás disciplinas que pudieran nutrir el estudio iconográfico de las obras. Fue incluso uno de estos discípulos, Panofsky, quien en su obra “Studies in Iconology” redefinió el método dando unas directrices que se sintetizarían en tres pasos a seguir, un primero basado en la descripción formal de la obra, seguido por un segundo basado en el análisis iconográfico en sentido estricto de la misma, y por último un tercero que sería la aplicación de la iconología, este punto se distingue del iconográfico a través del intento del estudio del propio significado intrínseco de los símbolos de la obra, sería ir más allá de la iconología. Panofsky consiguió sistematizar el método lo que no implicó que éste recibiera diversas críticas entre las que cabe destacar la postulada por Gombrich, quien reconocía en el tercer paso, iconología, una búsqueda del Zeitgeist así como señalaría la gran subjetividad que este tipo de análisis requiere. Otra de las limitaciones y críticas hacía los tres pasos de Panofsky fue la acusación de que éstos serían logocentrícos, es decir, se centrarían demasiado en la equiparación de las imágenes con sistemas de pensamiento reconocibles en las mismas lo que implicaría a su vez una cierta homogenidad cultural. Es cierto e innegable que, al igual que cualquier otro método, el iconográfico tiene sus limitaciones, pero al mismo tiempo fue una innovación en el acercamiento a las obras de arte, pues como el propio Warburg defendía era una inmersión total en la imagen, otra lectura en la que además de la belleza técnica y formal, la cultura, literatura, filosofía que rodeaban al artista y a la imagen eran parte integrante de la misma.

Si bien todos los discípulos siguieron al maestro, hemos de decir que de todos fue el propio Warburg el más dado a la multidisciplinariedad, pues si bien sus estudios sobre la obra de Botticelli le acercaban a los estudios artísticos, el célebre intelectual tenía en mente la creación de una Ciencia de la Cultura, que le llevaría a explorar ámbitos como la psicología o la antropología, dejando pues el arte al nivel de un vehículo a través del cual intentaba exprimir el estudio de una cultura en su tiempo y su rol en el cambio de las mentalidades, llegando a hacer sistemáticos estudios sobre los símbolos que en las obras de arte se encontraban con el convencimiento de poder profundizar de forma casi total en las imágenes. Posiblemente éste sea uno de sus mayores logros, así mismo esa idea de la utilización de la imagen artística como vehículo hacia el sistema cultural es posible que fuera una de las motivaciones que le llevaron a su última creación, el Atlas Mnemosine, un último y magnánime esfuerzo en el que el arte, la imagen, la psicología y la memoria se unían en pro de crear la ansiada Ciencia de la Cultura.
Bibliografía
Burke, P., Eyewitnessing: The Uses of Images As Historical Evidence, Cornell University Press, 2007.
Gombrich, E.H., Tributos. Versión cultural de nuestras tradiciones, Fondo de Cultura Económica, México, 1991.
Grupo Mnemos

lunes, 29 de marzo de 2010

Reseña: Aby Warburg - Atlas Mnemosyne (AKAL)


WARBURG, Aby. Atlas Mnemosyne. Trad. Joaquín Chamorro Mielke. AKAL. 2010. Madrid. 192 páginas.

Hace un par de meses nos llegaba a Mnemos un soplo de aire fresco: por fin iba a ser publicado en castellano el Atlas Mnemosyne, la obra cumbre de uno de nuestros historiadores fetiches, Aby Warburg.

El Atlas, último de los proyectos emprendidos por Warburg en vida, y continuado después por sus discípulos más allegados Gertrud Bing y Fritz Saxl, se une a la última "avalancha" de títulos publicados en el último año ( La Curación Infinita y El Ritual de la Serpiente) siendo, sin duda alguna el broche de oro de la misma.

La figura de Warburg ha despertado el interés de generaciones y generaciones de estudiantes y estudiosos más allá de la historia del arte. Y es que, aún siendo reduccionistas, como indica Fernando Checa en su estudio sobre el Atlas incluído en la presente edición, al sabio de Hamburgo se le podría considerar el padre de la iconografía y de la iconología. Reduccionismos aparte, la obra de Aby Warburg -y su vida, que en éste caso en concreto van en paralelo- resulta altamente interesante. Primogénito de una acaudalada familia de banqueros, el joven Abraham renunció al negocio familiar cediéndo su derecho de primogenitura sobre su hermano Max a cambio de que éste subvencionara de por vida su compra de libros. Esta cesión tendría por fruto a largo plazo la creación del Instituto Warburg.

Sus estudios pronto viran hacia el Arte, y más en concreto el arte renacentista florentino, del que llegará a ser uno de los grandes especialistas. Además, debido a las largas temporadas que pasaba en la ciudad italiana, Warburg terminaría siendo un gran conocedor de los archivos florentinos. Su tesis doctoral sobre dos de las principales obras de Boticelli, La Primavera y El Nacimiento de Venus, pone a Warburg de relieve como historiador del arte por su análisis del tratamiento de los paños en estas obras.

A finales del siglo XIX, aprovechando la boda de uno de sus hermanos en los Estados Unidos de América, Warburg visita de primera mano a los indios hopi. Ésta experiencia será la que de lugar a la conferencia de El Ritual de la Serpiente, a la que más adelante aludiremos.
Pronto la atención de Warburg se centraría sobre los intercambios entre el arte renacentista italiano y el del Norte de Europa, y sobre las representaciones mitológicas y astrológicas.
En paralelo al desarrollo de su obra intelectual, la biblioteca pasa por diferentes etapas, hasta consolidarse en 1912 como un proyecto serio con la entrada de Fritz Saxl como ayudante.
Hacia finales de 1918 la salud de Aby Warburg y su estabilidad mental merman, con lo que la familia decide trasladarle a la clínica del Dr. Binswanger en Kreuzlingen (Suiza) donde permanecerá interno hasta 1924 - los pormenores de su estancia en la clínica quedaron registrados en el ya mentado libro La Curación Infinita.

Como parte del proceso de recuperación, y con la inestimable ayuda de Saxl, Warburg pronunció ante el resto de internos una conferencia basada en los materiales reunidos en su visita a los indios hopi. Éste texto, publicado años después con el título de El Ritual de la Serpiente, se convertiría en uno de los pilares de las teorías de análisis de imágenes.

Una vez recibida el alta de Kreuzlingen Warburg se embarcaría en su último gran proyecto, publicado de forma póstuma de hecho, que sería el Atlas Mnemosyne.
Aprovechando el amplio material fotográfico del centro Warburg, el atlas presentaba una seria de paneles en las que se yuxtaponían imágenes y texto, en una tentativa de unificar una visión filosófica del mundo con una historia de la imagen. O lo que es lo mismo, unificar cuarenta años de investigaciones. Un trabajo centrado en el análisis de la memoria, en dónde según Warburg se originaría la creación artística. Los paneles del Atlas, abiertos a la reordenación según avanzara la investigación, presentarían una historia de la memoria a través de representaciones iconográficas encadenadas y relacionadas, sin palabras. Pues, segun el parecer de Warburg, la fuerza de las imágenes sería tal que el subconsciente humano, poblado de engramas, sería capaz de elaborar el discurso subyacente a cada uno de los paneles sin la ayuda de ningún tipo de texto.

El Atlas nunca llegó a presentarse sin los textos marginales, y con ellos nos lo presenta Akal en ésta edición que nos lleva desde los tres primeros paneles (A,B y C) que relacionan al hombre con los sistemas cósmicos y presentan la superación del modelo antropomórfico de representación iconográfica, hasta los paneles numerados del 1 al 79, con un salto entre el 61 -64 y el 70, cuyas temáticas varían desde la representación de la fortuna (48), la cosmología en Durero (58) o el sentimiento contenido de triunfo (49).

Mención aparte merecerían los paneles 46 y 47 dedicados, de una forma u otra, a la figura de la Ninfa. Ésta figura tiene un papel de gran importancia en la obra de Aby Warburg, y en particular resulta uno de los aspectos más llamativos de la obra de este autor, para los miembros de Mnemos. La ninfa ejerció siempre una fuerte atracción sobre Warburg, que dedicó líneas a dicha representación femenina e incluso mantuvo una animada correspondencia con el filólogo holandés André Jolles, en la que el último se fingía enamorado de la ninfa, provocando continuas reformualciones de la definición de este personaje.

El caracter inacabado del proyecto - unido a lo fragmentarioa de la obra de Warburg - hace que un acercamiento al mismo siempre haya resultado complicado. De ahí que la presente edición de Akal facilite el cometido incluyendo, además del mismo Atlas, unos materiales adicionales.
Encontramos por lado un completo estudio de Fernando Checa sobre el autor y la obra en cuestión, analizando el contexto de creación del Atlas, su desarrollo y su contenido de manera completa y sistemática, casi lámina a lámina.

Acompaña al Atlas también, un magnífico artículo de Karin Hellwing, 'España en el Atlas Mnemosyne', que analiza el papel que ocupa el arte renacentista de nuestro país en la obra de Warburg. Un papel marginal pese al interés mostrado por el estudioso alemán en varias ocasiones, como testifican el viaje de Saxl a Madrid en 1927 y la correspondencia mantenida entre este y Warburg en las seis semanas de duración del mismo. En el artículoHellwig analiza cada una de las quince fotografías relacionadas con España, que aparecen en los 63 paneles conservados de la última versión del Atlas. Así, pese a que Españay su arte no se encontraban en la agenda del Instituto Warburg, la visita de Saxl a España, con el encargo de localizar obras de Rubens y códices astrológicos, reportó consecuencias directas e indirectas sobre la labor del mismo, como serían la inclusión de La Muerte del Laocoonte de El Greco en el Atlas, entre otras obras, o el estudio realizado de manera independiente por Saxl de la pintura Velázquez, o la interpretación del cuadro de Las Hilanderas realizada por Warburg.
Completarían el volumen tres textos inéditos del propio Warburg: 'The Franz Boll Lecture' (1925), 'Conferencia sobre Rembrandt' (1926) y 'Conferencia en la Hertziana' (1929).

Nos encontramos por lo tanto ante una obra que se publica por fin en la lengua de Cervantes tras años de espera. Un Atlas que es la obra maestra inacabada de uno de los historiadores más influyentes, bien a través de su propia obra, bien a través de su legado y su Instituto. Y el hecho de que la editorial Akal la publique en una edición tan cuidada, respetando en lo posible su formato y acompañándola de unos materiales adicionales enriquecedores e inéditos, solo puede reafirmar el hecho de que el pensamiento de Warburg y su figura aún permanecen vigentes.



José Emilio Pérez Martínez
UCM
Grupo Mnemos


Con la edición de esta obra como detonante y revulsivo, en Mnemos estamos preparando una serie de pequeños 'textos homenaje' a Warburg, su obra y su legado, que esperamos que vean pronto la luz.